Hace muchos meses atrás, contaba en un chat lleno de shaumbras mi tristeza por no tener un hombre al lado. Bueno, mi tristeza por no tener al padre de mi hijo al lado. Y me preguntaba si a lo mejor yo tendría que “hacer algo” para volver con él. Ese “hacer algo” suponía en mi imaginación incluso humillaciones o apariencias de humillaciones.
La única respuesta que obtuve fue que a veces los hijos deciden estar solo con su madre para resolver temas pendientes de otras vidas. Yo – que adoro a mi hijo- no entendía de qué podría tratarse, pero supuse que lo sabría pronto.
Una noche de esas tuve un sueño. Me miré al espejo y era un hombre viejo muy arrugado que miraba a través de una ventana su ataud caminando por la plaza. Y lloraba y me lamentaba por que abandoné a mi mujer y mis tres hijos y ahora moría sin haberlos vuelto a ver. Una mujer me consolaba y me llevaba a una ducha. Desperté consternada. Pero lo olvidé.
Hace pocos días me quejaba en voz medio alta de que mi niño sigue dependiendo de mi. No quiere que nadie lo cargue sólo yo, no quiere que nadie lo abrace, sólo yo. Quiere que le siga dando de lactar (aunque está por cumplir los dos años) y todas las noches me llama por lo menos dos veces para consolarlo o darle “teta”. No he dormido una sola noche completa, salvo una vez que logramos dormir cerca de 6 horas.
Y esta señora -sin saber de mi sueño- me dijo “a lo mejor usted en otra vida fue su madre y lo dejó y ahora quiere que usted se encargue de él”. Me quedé pensando ¿y si fuera cierto?
No se pierde nada, le pedí perdón por los errores de vidas pasadas. Le pedí que esta vez empecemos de cero y lo hagamos todo bien. Estoy haciendo algunos ejercicios de limpieza de karma (Dharani de la Gran Compasión). Y siento que la cosa va mejorando.
muy interesante me guataria que mme mandaran mas informacion de el niño interior y de sanacion